29
jul
2009
publicado en Comunicación, Mediación | 0 Comentarios
¿Cuáles son los canales usados para la comunicación humana?
Diversos autores se han preguntado acerca de cuáles pueden ser los canales de comunicación analógicos1. Watzlawick et al realizan una identificación casi total con la comunicación no verbal, aclarando que la expresión “no verbal” puede ser engañosa, dado que a menudo se la limita a los movimientos corporales. Y opinan que
“el término debe incluir la postura, los gestos, la expresión facial, la inflexión de la voz, la secuencia, el ritmo y la cadencia de las palabras mismas, y cualquier otra manifestación no verbal de que el organismo es capaz, así como los indicadores comunicacionales que inevitablemente aparecen en cualquier contexto en que tienen lugar una interacción”? (Watzlawick et al., 1997, p. 63)
Por su parte… Scheflen (1984, p. 153) , aludiendo a que todos los comportamientos son potencialmente comunicativos, reflexiona que pueden ser clasificados en un cuadro de comportamientos comunicativos que contenga: I) Comportamiento vocal [lingüístico y paralingüístico]; II) Comportamiento kinésico [a- movimientos corporales (incluso expresión facial); b- elementos que provienen del sistema neurovegetativo: coloración de la piel, dilatación de la pupila, actividad visceral; c- la postura; d- ruidos corporales]; III) Comportamiento táctil; IV) Comportamiento territorial o proxémico; V) Otros comportamientos poco estudiados, como la emisión de olores; VI) Comportamiento implicado en la indumentaria, cosmética, ornamentación, etc.
Aclara luego que estas diversas modalidades se combinan en un comportamiento complejo que puede producir redundancia, y de ese modo disminuir la ambigüedad. Pero también señala que puede aparecer contradicción entre los distintos comportamientos comunicacionales. En todo caso, la mayoría de los comportamientos parecen responder a un programa de interacción, que junto con otros se presenta habitualmente en determinada cultura y es transmitido junto con esa cultura de generación en generación.
Birdwhistell coincide, cuando afirma que gestualidad y lenguaje se integran un un sistema constituido por una multiplicidad de modos de comunicación. Pero ya Bateson, en 1951, en uno de sus deliciosos “Metálogos”, había aportado la idea de que “no existen meras palabras. Sólo existen palabras con gestos o tonos de voz o algo semejante. Pero, por supuesto, los gestos sin palabras son bastante comunes.” (Bateson, 1998, p. 38)
Ekman y Friesen , parten de tres consideraciones básicas acerca de cómo el comportamiento no verbal de las personas llegó a formar parte de su repertorio de conductas: origen, uso y codificación. A partir de allí distinguen dos tipos de principios que describen como se relaciona el acto no verbal con lo que significa: relaciones arbitrarias e icónicas (homólogas de los canales digital y analógico) y proponen una clasificación en cinco clases de conductas no verbales: Emblemas: gestos generalmente específicos de cada cultura, suelen ser usados cuando algo impide el intercambio verbal, pero tambien durante éste. Ej. gesto con el pulgar y el índice horizontales y paralelos y para pedir café a un mozo de bar a la distancia; gesto con el dedo medio levantado a modo de agresión fálica; etc.; Ilustradores: movimientos vinculados al habla y en ocasiones al origen étnico de la persona, que se usan para enfatizar, señalar, indicar relaciones, acciones, etc.; Manifestaciones de afecto: casi siempre faciales, movimientos de cejas, de la piel de la frente, posiciones de boca, apertura o cierre de los ojos, etc.; Reguladores: que regulan el ritmo de la interacción conversacional indicando al otro hablante que repita, continúe, aclare, se apure, etc.; y finalmente, Adaptadores: que tienen relación con fragmentos o reducciones de actos adaptativos previamente aprendidos. No indican intención comunicante, pero pueden proporcionar información, como p. ej. pasarse la lengua por los labios en algunas circunstancias, o tocarse alguna parte de la cara, apoyarla en una mano, etc.
Multiplicidad de canales
En definitiva, lo que pretendemos señalar en los párrafos anteriores es que la comunicación en la interacción presencial humana no circula nunca por un sólo canal2 y además, debe ser interpretada de acuerdo al contexto en que se desarrolla, como lo hemos expresado citando a Watzlawick et al en la página anterior.
Todavía con más precisión, Janet Bavelas , haciendo una crítica del trabajo del que fue coautora junto con Watzlawick y Jakson alude a que en esa obra:
“existía una división implícita (y a veces explícita) de la comunicación en:
— Comunicación verbal=codificación digital=información de contenido.
— Comunicación no verbal=codificación analógica=información relacional.
Esta división significa que el contenido generalmente se transmite verbalmente y digitalmente, mientras que la relación se transmite mejor de forma no verbal y analógicamente. Más aún, implica que existen “canales” separados verbales y no verbales apropiados para usos diferentes. Hemos acumulado gran cantidad de datos apoyando la alternativa de “un modelo global de mensajes”, en el cual los actos verbales y no verbales están completamente integrados y a menudo son intercambiables … Nuestros estudios sobre expresiones faciales … y de gestos … han mostrado que una gran cantidad de contenido se transmite de forma no verbal y analógicamente. … la gente produce paquetes integrados de información. En resumen, mientras que “Teoría de la Comunicación Humana” implicaba que la comunicación no verbal era un canal funcionalmente separado, ahora pienso que la comunicación no verbal es una parte completamente integrada del lenguaje.” (Bavelas, 1993, pag. 37)
Otra observación importante debe hacerse en este punto: el lenguaje analógico no parece ser universal. Coincidentes investigaciones demuestran que como Sapir lo expresó ya en 1921:
“como toda conducta, el gesto tiene raíces orgánicas, pero las leyes del gesto, el código tácito de los mensajes y las respuestas transmitidos por el gesto son obra de una tradición social compleja” (Sapir, citado por Winkin, 1984, p. 66)
Como integrados con la tradición social compleja, los gestos y las respuestas que estos transmiten, así como el “código oculto” que rige la comunicación, están completamente imbricados – si no tanto con la lengua- con el habla de cada cultura, y dentro de ésta, de cada comunidad. Birdwhistell, estudiando a miembros bilingües de tribus canadienses, advierte que su gestualidad cambia cuando pasan de su dialecto al inglés, pensando al principio que se trata de una imitación de los blancos, pero llegando a la conclusión después de detallados estudios sobre los fonemas, morfemas, proposiciones y enunciados que constituyen los diferentes niveles del discurso en cada cultura, que el hombre cambia de lenguaje corporal cuando cambia de lengua.
Lo anterior plantea el interrogante respecto de la posibilidad de comunicación efectiva -tanto en general cuanto dentro de procesos determinados, como la mediación- cuando participan hablantes pertenecientes a diferentes culturas. Incluso la duda puede extenderse a la comunicación entre personas hablantes de dialectos diferentes dentro de la misma cultura, o hasta de “semidialectos” o jergas correspondientes a diferentes grupos sociales, o etarios, que en ocasiones comunican con diferencias muy marcadas.
Espacio y comunicación
Proxémica, es un término inventado por Edward T. Hall, quien definió esta disciplina como el estudio de la percepción y uso del espacio por el hombre. Pero tal estudio accede a su objeto desde un punto de vista cercano al comportamiento animal que los etólogos denominan territorialidad. Aborda la noción de distancia en las relaciones del hombre, y según Hall, debe ser estudiada sin recurrir a la exploración simultánea del consciente de los sujetos. (Hall, 1982, p.199, nota 1)
Una vez más aparece en un autor de la “universidad invisible” la idea que la comunicación es un proceso que opera y es efectivo, especialmente cuando involucra a múltiples canales, los que se se retroalimentan mutuamente.
La proxémica y la kinésica, que trataremos en el apartado siguiente, están vinculadas, pero la proxémica…
“trata de la arquitectura, el amueblamiento y la utilización del espacio, mientras que la kinésica no está, actualmente, interesada más que de una manera indirecta por el entorno … La proxémica trata de determinar cómo establecemos las distancias (cuestión de epistemología). Es importante que el investigador en proxémica tenga el mejor conocimiento posible de la fisiología del ojo, así como de numerosas otras maneras de percibir la distancia” (Hall, 1982, p. 203, nota 1)
Hall (1982, p. 206) cita a Spitz diciendo que en algunas etapas críticas de su vida, los hombres, al igual que los animales, necesitan volúmenes específicos de espacio para poder representar las diferentes escenas que puntúan la ejecución de muchos actos importantes.
Y en el mismo trabajo, da a esta disciplina el marco global sistémico que reúne3 por igual al hombre y la naturaleza:
“La relación entre un organismo y su biotopo4 no puede comprenderse más que considerándola como una serie de mecanismos cibernéticos en equilibrio sensible, en los que el feedback positivo o negativo ejerce un control discreto pero continuo sobre la vida. Es decir que el organismo y su biotopo constituyen un sistema único y homogéneo (en el interior de una serie de sistemas más vastos). Considerar el uno sin referirse al otro no tendría sentido alguno.” (1982, p. 206)
Cuando describe los métodos de investigación en esta materia, se refiere entre otros a la observación, acotando que esta debe ser realizada durante un largo período para discernir esquemas de comportamiento y contando con un método de registro, rememoración y herramienta pedagógica que permita inmovilizar las acciones y examinar la secuencia las veces que sean necesarias. Y agrega que “La dificultad estriba en fotografiar a los sujetos sin perturbar o modificar su comportamiento”, lo que el ha logrado utilizando, al principio y discretamente un aparato muy pequeño, pero luego con otros dispositivos técnicos aptos para lograr mejor calidad. (Hall, 1982, p. 212)
Hall toma de Osmond dos términos que intentan representar la posibilidad de favorecer o no la comunicación que tiene un espacio: sociópeta es aquel espacio que favorece la comunicación humana; sociófugo es el espacio que favorece el aislamiento de las personas, observando no obstante que no necesariamente esas clasificaciones tengan el mismo valor en diferentes culturas.
Destaca además que un rasgo significativo de la proxémica es que las personas no pueden describir de qué manera establecen sus distancias interpersonales. Ello habla de un proceso no consciente, vinculado a la cultura de cada individuo por medio de la tradición social compleja de la que habla Sapir en la cita que hicimos en la p. 3, o al programa de que hablaba Scheflen (p. 1) y pueden hacérsele extensivas las reflexiones sobre metacomunicación de Watzlawick et al (p. 24)
Parte de este carácter de la proxémica vinculado a la pertenencia cultural de cada sujeto, es que en los estudios realizados por observadores externos, se ha establecido que las señales sensoriales no son codificadas de la misma manera por las distintas culturas, ni son los mismos sentidos los que predominan en cada caso. En algunos se tratará de la vista, en otros del olfato, el tacto, o el oído.
Por eso no tiene sentido establecer categorías generales en cuanto a la clasificación de las distancias interpersonales, que deberán ser estudiadas en particular en cada cultura y además, en cada contexto. Sólo como una referencia, citaremos las que Hall menciona como presentes en los modelos proxémicos en EEUU en 1968: zonas íntima, personal, social y pública.
Movimiento y comunicación
La del título es la relación que plantea la kinésica. Es -como ya se ha dicho- uno más de los canales comunicativos, que al momento de analizar una interacción humana, deben ser comprendidos en su integralidad.
Birdwhistell pasa diez años de su vida analizando, junto a un equipo multidisciplinario, la filmación de una escena en la que Bateson entrevista a una joven mujer, Doris, mientras el hijo de ésta entra y sale de cuadro.
Adquiere así la idea de que es imposible estudiar por separado las diversas manifestaciones de la comunicación interpersonal, las que no tienen una jerarquía determinada. Si se le ha dado un lugar preponderante al lenguaje, no es sólo porque sea un canal esencial, sino porque además, no se han desarrollado aún suficientemente los estudios sobre los otros canales. Así, los gestos que él estudia están íntimamente vinculados en una textura sumamente compleja a los demás canales comunicativos, posición que parece ser la que une a todos los integrantes de la “universidad invisible”.
También es compartida por Birdwhistell la noción (a la que ya nos hemos referido) de que la comunicación es un proceso en el cual las personas no son autores de la comunicación en un sentido de emisión-recepción, sino que participan en ella. Esta posición se basa su trabajo empírico, que por ejemplo, descubre en la escena del cigarrillo de la entrevista a Doris, cuando la película se proyecta muy lentamente, lo que luego se llamó sincronía interaccional, que parece estar por encima de su comportamiento individual.
Pero también esa posición está asentada en que Birdwhistell concibe la comunicación en términos sistémicos, por lo que para él, el análisis no se centra en el contenido del intercambio, sino en el sistema que lo hace posible, lo cual presupone un contexto al menos diádico. (Winkin, 1984, p.78)
¿Cuál es la utilidad de estos conceptos comunicativos en la mediación?
La mediación es un proceso situado en el plano del discurso, lo que lo vincula estrechamente a los estudios sobre comunicación en la interacción humana, al menos aquellos con el enfoque que hemos puntualizado en este trabajo. En consecuencia, puede afirmarse que la mediación es un desarrollo conversacional, comprendiendo en este todos los canales comunicativos, y que necesariamente requiere de un cierto grado de intercambio de información entre los integrantes del sistema conflictivo (al cual se incorpora el mediador).
El concepto de intercambio de información que puede producirse durante los mencionados procesos, es equivalente al concepto de comunicación. (Watzlawick et al, 1997, 30) Como ya lo hemos señalado, entendida la comunicación como manifestación observable de la relación social, la investigación en el campo de los procesos negociales (y también de mediación) se orienta especialmente hacia una de sus tres áreas, la pragmática, que -aunque inseparable de la sintáctica y la semántica- estudia particularmente cómo la comunicación incide en la conducta de los actores sociales. Es que la comunicación no se refiere sólo a la transmisión verbal de un mensaje como la concebían las teorías de la información de base tecnológica, sino que incluye todos los procesos a través de los que las personas se influyen mutuamente y considera no sólo la influencia de un emisor sobre un receptor, sino especialmente que la pragmática, concebida como fenómeno de interacción, se refiere a que también el receptor con su interpretación del mensaje influye sobre el emisor y su conducta siguiente, y que ambos sufren la influencia del contexto en que esa relación tiene lugar y que también influyen sobre ese contexto. (Watzlawick, Jackson, & Bavelas, 1997)? ? Asimismo se hace presente el señalamiento de que todas las acciones y sucesos adquieren aspectos comunicativos tan pronto como son percibidos por un ser humano y esto implica que esa percepción cambia la información que un individuo poseía y por lo tanto, influye sobre él.
Circunstancias como la multiplicidad de canales involucrados; la influencia recíproca entre emisor y receptor a través de procesos de retroalimentación y entre ellos y el contexto, son las que nos hacen afirmar que la mediación se trata de un proceso comunicacional complejo, en el cual el dominio de estas nociones por parte del mediador, puede darle un sentido muy especial al ejercicio de su rol específico, alejándolo de propuestas que lo limitan a la búsqueda de un “buen” acuerdo sin reparar en la proyección a futuro que se haga de la relación social.
BIBLIOGRAFIA:
Bateson, G. (1998). Pasos hacia una ecología de la mente (p. 549). Lohlé-Lumen.
Bavelas, J. (1993). Investigación en pragmática de la comunicación humana. Cuadernos de Terapia Familiar, 7(23/24), 31-43. Obtenido de http://web.uvic.ca/psyc/bavelas/1993pragmatsp.pdf.
Ekman, P., & Friesen, W. V. (1971). Origen, uso y codificación: Bases para cinco categorías de conducta no verbal. En Lenguaje y comunicación social. Buenos Aires: Nueva Visión.
Hall, E. T. (1982). Proxémica. En La nueva comunicación (pp. 198 – 229). Barcelona: Kairos.
Scheflen, A. E. (1984). Sistemas de la comunicación humana. En La nueva comunicación (pp. 151-163). Barcelona: Kairos.
Watzlawick, P., Jackson, D. D., & Bavelas, J. (1997). Teoría de la comunicación humana (11º ed., p. 261). Barcelona: Herder & Herder.
Winkin, Y. (Ed.). (1984). La nueva comunicación (p. 379). Barcelona: Editorial Kairos.
1Algunos autores han usado los términos ‘codificación arbitraria e icónica’, en lugar de lo que aquí se denomina ‘canales analógico y digital’ de la comunicación. (Ekman & Friesen, 1971)
2Por supuesto que en medios tecnológicos en uso actualmente para comunicación de los humanos -como el correo electrónico, o el chat, en los que la comunicación analógica sólo puede ser suplida muy pobremente insertando iconos gestuales (emoticonos), o recurriendo a algún otro artificio- se puede apreciar en qué medida es necesario el componente no verbal.
3Re-une lo que alguna vez estuvo unido pero que en la realidad actual de occidente se encuentra disociado. Esta consideración de Hall, que puede parecer incongruente con la disciplina que estudia, es un marco científico a su trabajo que se repite en las obras de varios de los integrantes de la “universidad invisible”, y de modo notable en Bateson, especialmente desde 1967 en adelante.
4El biotopo es el espacio definido que ofrece las condiciones exteriores necesarias para la supervivencia de un conjunto de organismos de cualquier especie (vegetal y animal) que allí coexisten. Ese conjunto de organismos es llamado biocenosis o comunidad biótica o ecológica. Un biotopo y una biocenosis constituyen un ecosistema. Wikipedia, en línea, http://es.wikipedia.org/wiki/Biocenosis, accedido 1/02/08.


